
Cuando Dios nos cierra una puerta SIEMPRE nos abre una ventana. Eso se dice y yo creo que es verdad.
Ayer por la tarde, cuando me iba a casa después del trabajo, he parado para comprar tabaco. Entretenida con mis pensamientos ni me he dado cuenta de lo que pasaba a mí alrededor. Hasta que me piden fuego. Contesto que mi mechero esta en el coche. Me dice que pues nada y agradece.
Compro mi tabaco y me voy. Cuando estoy llegando al coche me asusto y soy sorprendida con la misma voz pidiendo fuego. No me contengo y doy una carcajada.
Palabra saca palabra y hoy vamos a comer juntos.
Cuando lo pienso me rio… La vida tiene de estas cosas…
Texto: by LP
Imagen: pesquisa en internet

Sem comentários:
Enviar um comentário